Y no sólo desde el punto de previsional, lo que, en el fondo, parece obvio, aunque no lo sea (prever es anticiparse): Anticiparse sería muy buen consejo también en el plano tanto personal como profesional.  

Anticiparse aporta numerosas ventajas. Por ejemplo, disponer del suficiente tiempo para pensar de forma calmada sin la presión de un plazo que se agota, evaluando el proceso e incluso ajustando o afinando las posibles decisiones que componen el camino hacia una decisión final. Y en el plano personal, por ejemplo, siempre es mucho más rentable haber preparado un viaje que no salir a la aventura sin haber hecho los mínimos preparativos: por dónde ir, si hay alguna gasolinera incluso tener a mano el número de asistencia un viaje seguro por si ocurre algo.