La inflación está siendo un gran problema económico en multitud de países. Es susceptible de hacer entrar en recesión a las grandes economías mundiales y, de desencadenarse efectos de “segunda ronda”, aquellos que se producen cuando los agentes que sufren la inflación tratan de repercutirla plenamente en los precios que fijan o los salarios (u otros tipos de rentas) que negocian, acabaría produciéndose una espiral inflacionista aún más devastadora.